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Crónicas

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DSC 0005Son las cuatro de la tarde, el puerto de Alicante está a rebosar de coches que tienen el mismo objetivo que nosotros, Argelia. El grupo que Territori 4x4 ha reunido para visitar este inmenso país y cruzar el Sahara en 4x4 se reencuentra con viejos amigos y conoce a nuevos compañeros de aventura, todo está listo y sólo el destino sabe lo que nos pasará en esta tercera expedición al país más grande del Norte de África.

Cenamos a bordo y todas las conversaciones giran en lo que cada uno espera del viaje, hay muchas ganas de llegar a Oran y ver como se iniciará nuestro periplo argelino.

 

Puntualmente el Tassili 2 llega a puerto y tras más de dos horas de impaciente espera, nos autorizan a salir de las instalaciones portuarias, la policía nos indica que seremos escoltados hasta salir de los núcleos más habitados y poder acceder al sur más rápidamente, de esta manera iniciamos el viaje.

Ponemos combustible a unos 15 Km. de Oran, el precio es tan barato que nos permite llenar los más de 200 litros de combustible con menos de 30 euros, impresionante ¡¡¡.

Al llegar la noche, llegamos a El Bayadh y decidimos ir a un restaurante para cenar, pero todo está cerrado o a punto de hacerlo, nos enteramos que el día siguiente se celebra el Id al Adha, o la gran fiesta del Islam del sacrificio del cordero. Por suerte pudimos comer algo en un pequeño restaurante local, gracias a la intercesión del jefe de policía que nos dio la bienvenida a su ciudad y nos deseó un buen viaje.

Tras la primera cena en Argelia, hacemos nuestra primera acampada, en un pequeño “oued” con arena que nos da la señal inconfundible que la aventura ya ha empezado.

TRAVESIA DEL GRAN ERG OCCIDENTAL

DSC 0011Amanece y el grupo se levanta muy animado para iniciar la travesía al Gran Erg Occidental, hace menos de 24 horas que hemos llegado y ya estamos a punto de pisar arena y pistas. Sin más compañía que la de nuestros guías argelinos, pasamos algunos pequeños pueblecitos y observamos que sus habitantes, en su mayoría hombres, van con las mejores galas, vestidos de blanco.

Sobre las diez de la mañana abandonamos el asfalto y tomamos una pista que es el inicio de nuestra Transahariana a través de Argelia, a unas dos horas de marcha nos detenemos para saludar a unos nómadas que viven en tiendas de campaña, todos van de blanco y nos ofrecen una excelente leche agridulce de cabra y los higadillos del cordero que han sacrificado, fue una experiencia muy bonita ya que esos humildes pastores nos agasajaron con lo mejor que tenían, nos despedimos besándonos en señal de paz y fraternidad.

A partir de ese momento, nuestro contacto con otros humanos iba a ser nulo hasta el final de la travesía del Gran desierto del norte de Argelia. El sol empieza a despedirse y acampamos al pie de las primeras dunas del Erg, hemos hecho casi 400 Km. y delante nuestro se interpone en nuestro camino un mar de 200 Km. de dunas que esperamos poder cruzar en los próximos dos días.

La mañana siguiente, desmontamos el campamento bajo la atenta mirada de Venus y con el Sol quitándose las legañas de los ojos, es temprano, hace frío y la moral del grupo es desbordante.

DSC 0031Iniciamos el paso de las dunas, con la emoción que esto siempre representa y mucho más aquí, ya que no sabemos de ningún europeo que haya cruzado el Gran Erg Occidental por esta parte que lo estamos haciendo nosotros. Sin apenas quedadas en la arena, sin problemas mecánicos, avanzamos y vamos saltando cordones de pequeñas dunas que transforman la emoción inicial en diversión para todos. Tras pasar tres pozos de agua, acampamos bajo el cobijo de una duna de arena roja que nos permite pasar una buena noche.

El día siguiente, nos cuesta más de una hora encontrar el buen camino entre el mar de dunas, al final un canal entre cordones nos parece el bueno y comenzamos el ataque de los últimos 80 Km. del Gran Erg. En esta parte del Erg las dunas son mayores, pero la experiencia de todos los participantes hace que esto no represente ningún obstáculo y el avance hacía el final de la travesía es cuestión de horas.

Sobre las cuatro de la tarde vencemos las últimas dunas e hinchamos ruedas a presión de pista, tras una hora de camino vemos a lo lejos una antena que nos indica que la civilización está cerca, se trata de la ciudad de El Golea, un gran Oasis, rico en agua y que nos dará a conocer la muy sencilla y rudimentaria red hotelera del Sahara argelino.

EL GRAN ERG ORIENTAL

DSC 0063Tras dormir en el albergue, comprar algo de pan y llenar los depósitos de combustible, tomamos carretera con rumbo sur. A unos 100 Km. abandonamos el asfalto para adentrarnos por pistas y arena en una inmensa hamada que es el preludio del Gran Erg Oriental, un gigantesco mar de dunas, muy rico en petróleo, compartido por Argelia y Túnez.

Tras varios intentos para atravesar los grandes cordones de dunas, nos vemos obligados a desistir por estar las crestas en contra a nuestro rumbo, lo que imposibilita el poder atravesarlas, de esta forma sólo podemos avanzar por los canales entre cordones, mucho más sencillos y rodeados por unas cordilleras tan bellas como impresionantes de arena roja.

En la travesía, conducimos por los inmensos teneres y hamadas del Gran Erg Oriental, nos divertimos haciéndonos fotos los unos a los otros a alta velocidad, eran como autopistas con 300 carriles pero con dos particularidades: eran gratuitas y sólo nosotros las disfrutábamos, si unimos a estos momentos de diversión, las magnificas veladas que teníamos en las acampadas, siempre calentadas e iluminadas por el gratificante fuego del genial “Mare”, el paso por este gran Erg argelino fue una experiencia de lo más placentero y divertido.

En los confines del mar de dunas, tuvimos que subir a una meseta por una arenosa pista que se convirtió en un “tulé-ondulé” de unos 40 Km., que nos obligó a reducir mucho la velocidad, impidiéndonos alcanzar la carretera en ese día.

DSC 0105En la acampada, nuestros compañeros y amigos argelinos nos hicieron la cena, una exquisita sopa de pan y garbanzos, con el clásico toque picante y cordero asado a la brasa de la hoguera, culminada como cada noche con un exquisito y bien elaborado te con menta.

El final de la polvorienta pista lo recorrimos durante la primera hora del siguiente día, hasta llegar a la pequeña estación de servicio de Hassi Bel Guelbur, donde repostamos los depósitos. Tomamos una carretera que nos llevó hasta In Amenas, donde aprovechamos para soldar algunos elementos que se habían roto en los casi 2000 Km. de pista y “off road” que habíamos hecho hasta allí.

Seguimos por carretera hasta Illizi, muy cerca de la frontera con Libia, donde cenamos en un restaurante local y nos alojamos en el modesto hotel de la población.

TASSILI N’AJJER

Tras dejar Illizi, seguimos por una carretera que cada vez es peor en cuanto a su asfalto pero cada vez nos regala mejores paisajes, estamos entrando en el singular Tassili N’Ajjer, un gigantesco Parque Nacional del Sur de Argelia, de gran belleza paisajística e insuperable riqueza cultural por la gran cantidad de pinturas y grabados rupestres que se atesoran en su interior.

DSC 0210Este vasto territorio de arenas y piedras, yermo y de extrema dureza, era hace miles de años una región fértil, con lagos, ríos y valles, donde se encontraba una fauna variada: peces, cocodrilos, jirafas, hipopótamos, leones o elefantes, que sus habitantes retrataron en bellas pinturas y magníficos grabados sobre las rocas. Actualmente habitan en estas inhóspitas tierras tribus tuaregs nómadas explotando con sus rebaños la escasa vegetación existente.

Tassili en árabe significa meseta rocosa, y define exactamente el lugar en el que nos encontramos, una llanura de montañas y rocas, con formaciones arbitrarias que dan la sensación de encontrarnos en otro mundo, donde la tranquilidad y la soledad sólo son superados por los hallazgos de restos prehistóricos como los de la “Vaca que llora”, maravillosa obra de arte cercana a Djanet, capital de los tuaregs muy próxima a la Ghat libia.

Toda la región nos muestra pretéritos cambios climáticos que nuestro planeta sufrió, la desertización, no es sólo cosa del presente, hace 8000 años, esta zona del sudeste argelino era rica en fauna, vegetación y agua, sus habitantes disponían de todo lo necesario para vivir cómodamente pero el clima cambió y el vergel se convirtió en desierto, sólo algunas acacias y los más de 15000 dibujos y grabados realizados por los humanos que allí vivieron, sobreviven a aquella época de esplendor.

TASSILI HOGGAR

Tras abandonar Djanet, y el Tassili N’Ajjer, retomamos pista hasta llegar al pequeño Erg d’Admer, donde nos divertimos atravesando dunas hasta llegar a una gran llanura que nos permite rodar a alta velocidad.

DSC 0245Por amplias hamadas, lechos de grandes ríos secos y pequeños grupos de rocas entramos en el Tassili Hoggar, la belleza del lugar es increíble.

Conducimos por un estrecho y precioso cañón, donde vemos a dos mujeres tuareg con una niña pastoreando un pequeño rebaño de cabras, sin mediar palabra y respetuosamente le ofrecemos unas golosinas a la cría, que las coge con alegría ante la seria mirada de las mujeres, minutos después por la emisora oímos que uno de los 4x4 le ha caído el depósito auxiliar, nos reunimos en ese punto y decidimos buscar un sitio cerca para acampar y poder repararlo. El lugar es el lecho de un oued, que nos permite de manera cómoda palear la arena y construir un agujero que nos sirva de foso para poder recolocar el depósito. Antes de cenar, todo está solucionado y garantizado como mínimo hasta Alicante.

Estamos en uno de los lugares más bellos del Sahara, a 1000 metros de altura, hace un poco de frío, pero se soporta bien. Tras desayunar iniciamos uno de los recorridos más impresionantes que se pueden hacer por este desierto y sin duda alguna de todo el Planeta Tierra: El Tassili Hoggar.

Justo en la confluencia de dos oueds, variamos el rumbo hacía el sur, a lo lejos observamos unas singulares formaciones rocosas en forma de agujas que recuerdan Montserrat. A través de ríos de arena pasamos por Youf Ahakit y Youf Aghlal, dos de los lugares más emblemáticos del viaje, donde además de varios arcos naturales, grandes hongos de piedra, descubrimos una espectacular formación en forma de elefante de fina trompa. Cerca del cual vemos pinturas y grabados rupestres donde aparecen elefantes y jirafas, así como restos de antiguos escritos tuaregs.

Seguimos rodeados por paisajes llenos de soledad y belleza ilimitada, estamos en el corazón del Tassili Hoggar, estamos disfrutando de algo que sabemos no podremos describir cuando nos pregunten, es tan sublime e infinito lo que vemos que ni siquiera en ese momento podemos retenerlo para nuestro futuro recuerdo.

DSC 0253Una inmensa alfombra de arena se abre ante nosotros, es el teneré del Tagrera, lo cruzamos muy rápidamente hasta llegar a In Akacheker, otra zona de mágicas formaciones rocosas erguidas en medio de la arena, de la que destacamos el castillo de roca.

La arena que nos encontramos nos obliga a deshinchar las ruedas y poder conducir con más tranquilidad para poder de esa manera admirar el extraordinario paisaje que metro a metro vamos descubriendo.

Entre rocas, arcos, setas, grabados, siempre con la única compañía que la nuestra, vamos viviendo en este sueño maravilloso que es el Tassili, se acerca la desaparición del sol y para despedirnos de esta indescriptible belleza lo hacemos en el que todos coincidimos es el lugar más hermoso del viaje, una gran zona rocosa con riqueza arqueológica y “gueltas” de agua estancada denominada el Ghesour, en este lugar de belleza insuperable, resguardados por altas agujas y torreones de piedra, pasamos una acampada inolvidable.

Lentamente vamos alejándonos del Tassili y acercándonos a la mítica capital tuareg de Tamanrasset, llevamos casi 1000 Km. sin pisar asfalto envueltos por paisajes de belleza alucinante. Al llegar a la ciudad, el grupo se divide para ir al Asekrem o quedarse y descansar en alguno de los muy bien cuidados campings de la población.

Los que se quedan en la ciudad aprovechan para poner a punto los 4x4, rematar las reparaciones hechas en ruta y conocer el antiguo Fort Laperrine de los franceses, donde el padre Charles de Foucauld se instaló en 1905.

DSC 0491El resto de aventureros siguen la ruta del eremita francés, subiendo los 80 kilómetros que separan Tamanrasset del Asekrem, allí conocemos al Padre Ventura, un entrañable y conversador hombre de Dios que ha decidido vivir en esos parajes de increíble belleza, soledad y dureza.

La puesta de Sol y el amanecer son dos espectáculos mágicos que hacen que esas horas pasadas en el Asekrem queden para siempre en nuestro recuerdo.

Al mediodía del día siguiente se reencuentran con el resto de compañeros que quedaron en Tamanrasset, pasando juntos lo que queda de tarde haciendo compras, paseando y comiendo en alguno de los restaurantes locales. Dormimos en las habitaciones de un excelente y limpio camping a las afueras de la ciudad.

TAMANRASSET – ORAN: EL FIN DE LA AVENTURA

La conducción por pistas y arena ha acabado, ahora queda el regreso a España, delante nuestro quedan 2000 Km. que tenemos de hacer en los 4 días que nos restan.

La primera etapa prevista es llegar a In Sallah, población situada a 650 Km. de Tamanrasset, pero el camino nos depara una agradable sorpresa, la carretera está recién asfaltada y esto nos permitirá si no hay ninguna incidencia volver por la zona de los bellos oasis del Gran Erg Occidental en vez de usar el camino más corto y monótono de Gardhaia.

Comemos en el restaurante de Arak, donde también aprovechamos para llenar los depósitos de combustible.

Llegamos a In Sallah a las 4 de la tarde, repostamos y tomamos la carretera que va a Adrar, pasamos Aoulef y acampamos al lado de unas dunas a unos 5 kilómetros de Reganne, puerta de entrada de la mítica pista del Bidón V, nuestros guías argelinos han avisado a la policía de nuestras intenciones y deciden que por nuestra seguridad pase la noche con nosotros y de forma casi imperceptible para el grupo, un retén de gendarmes. Nos parece una buena idea.

DSC 0512Nos levantamos y tras desayunar, salimos por carretera hacía Reganne y Adrar, en esta ciudad esperamos unas 2 horas para que nos concedan la autorización de viajar sin escolta. Con todos los permisos en la mano, volvemos a la carretera dirección Bechar.

En Kerzaa, vemos las dunas del Gran Erg Occidental y decidimos salir del asfalto y adentrarnos sin meternos en líos en el Erg, tras un buen rato disfrutando por pequeñas dunas nos topamos con un caudaloso río entre palmeras y dunas, realmente espectacular. Decidimos pasar la noche en este idílico lugar, el problema era como cruzar el río.

El guía nos sugiere buscar un paso que encontramos tras media hora siguiendo paralelos al curso del agua. En el otro lado un Oasis habitado nos da la bienvenida, seguimos entre las dunas y el río hasta encontrar un sitio donde pasar la noche, va a ser nuestra última acampada del viaje, las existencias de alcohol son nulas y la comida es prácticamente una muestra de “lubias” (palabra que los árabes denominan las alubias) en sus distintas preparados regionales, el último “wisky-breefing”, sin wisky y con “casi todo el pescado vendido”, es meramente una sombra de lo que han sido durante el resto del viaje, nos acostamos a las 10 de la noche.

Al día siguiente, seguimos recorriendo por pista las estribaciones del Erg hasta que llegamos a Taghit, un bello oasis con grandes dunas que Mare e Iñaki, muy deseosos de arena, suben y bajan durante casi una hora. El resto del grupo toman, resignados, un te a la menta en un bar local.

Llegamos a Bechar al mediodía y vamos a comer a un restaurante local, sorba (sopa), pollo y cus cus. Es lo que nos ofrecen y por supuesto comemos.

DSC 0522Ya hay indicaciones en la carretera que marcan la distancia que nos separa de Oran, 350 Km., llegamos a Mecheria donde nos alojamos en un hotel casi completo de trabajadores y que la palabra turismo les suena muy poco, durante el tiempo que cenamos en un restaurante local, preparan las habitaciones y reparan la ducha con agua caliente.

Tras desayunar, salimos con dirección Tlemcen y Oran donde llegamos a la hora de comer, un restaurante en el puerto nos ofrece un buen surtido de pescado recién salido del mar, gambas y calamares, una comida excelente que parece extraño poder degustar en Argelia, tan acostumbrados al camello, cordero o pollo.

Pasamos la aduna, nos despedimos de nuestros guías argelinos que de buen seguro volverán a serlo muy pronto y embarcamos hacía Alicante, ciudad que llegamos al día siguiente por la mañana.
En el puerto de Alicante, un último susto, el coche de Mare se queda sin bomba de aceite y tiene que volver remolcado hasta casa. Antes de despedirnos ya que ha venido gente de toda España, nos abrazamos, sonreimos y nos deseamos buen viaje y un hasta pronto muy sentido por todos, ha sido un viaje duro, con muchos kilómetros que hemos disfrutado de paisajes increíbles, hemos tenido la satisfacción de hacer una verdadera Transahariana por pistas y dunas, cruzando el Gran Erg Occidental y el Oriental, recorrido el Tassili N’Ajjer, el Erg Admer y el maravilloso Tassili Hoggar, Djanet y Tamanrasset, ciudades tuaregs, descubierto la magia del Asekrem y concluir con los bellos oasis del Gran Erg Occidental. Todo esto en libertad de viajar solos con nuestros guías argelinos. Un viaje que cualquier amante del desierto y la aventura tiene que hacer como mínimo una vez en la vida, porque de verdad ha valido la pena el esfuerzo.

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